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Odio hoy.

Hoy, un día tan normal, tan tranquilo, tan soleado y entre el sol las gotitas. Hoy es un día cualquiera para el mundo, pero no para mí porque yo hoy odio al mundo.

No sé realmente si el mundo me odia a mí justo hoy, pero yo lo odio hoy y sólo hoy.

Odio que el pequeñito no haya querido desayunar rápido, odio que la ducha me congele, hoy odio el tinto frío pero me gusta amargo, cuando generalmente lo odio amargo.

Hoy odio que el sol me golpee los ojos y las gotas me rocen el cabello, odio al gato que siempre me mira cuando salgo por la puerta con ese blanco que odio hoy. Hoy odio a los pajarracos grandes que se sientan en los techo porque hoy y sólo hoy no tienen motivos para vivir.

Odio al imbécil que me empujó en el bus esta mañana, odio al conductor porque en el puente casi me hace caer cuando estaba leyendo un cuento sobre el odio y odio al mismísimo bus. Hoy y sólo hoy odio caminar sola, odio la tienda y al amable señor que me vende los cigarros. Odio el pasto tan verde y esperanzado. Odio a los árboles que miran al cielo con sed. Hoy y sólo hoy odio a los carros, a las vías y a los talleres. Odio a las llantas que dejan su marca en las calles.

Odio el blanco y odio a todos. Odio al que está en frente mío y odio al que está a mi derecha, odio a los de atrás y odio el entorno. Odio mi chaqueta blanca porque es blanca (¿Cómo se me ocurrió ponérmela hoy?) y odio la fea flor que llevo en el pecho.

Odio a los benditos pájaros que comen en la plazoleta que cuando se sientan se esponjan. Odio mis uñas rojas, odio sentir y odio mis estornudos. Odio escuchar la voz de la gente y odio que me escuchen. Odio no poder expresar cierta ternura y odio que cuando lo hago me sienta ridícula. Odio la ridiculez y odio los momentos efímeros. Hoy odio el sexo y al orgasmo. Hoy odio esa voz y esas largas manos, odio sus secretos y odio sus sueños, y odio a los míos por no ser los mismos. Hoy odio esa canción. Odio que el destino se me aparezca hoy y odio que mi corazón quiera sentir y no encuentre cómo hacerlo. Odio que el odio sea hoy y odio al mismo odio que odio.

Odio hoy, porque mañana cuando amanezca voy a sentir otra vez todo el amor por todo lo que odio hoy.

Comentarios

DavidGraph dijo…
jean baptiste grenouille nunca odio a la salmandra por la razón natural que le llevo a ser soñada salamandra o animal alguno, no amo porque naciera un beso en el recién silencio, despertó algún día para morir consumido entre el delirio canibal sintiendo la bella imagen de saberse amado.
Anónimo dijo…
Nice shape,

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