Ir al contenido principal

Entradas

FUERZA

El miedo me inundó… no sabía si era lo correcto o no…   Estaba ahí paralizada, no sabía si llorar o reír. O qué hacer… conocía el proceso, había leído el procedimiento mil veces y cualquier tipo de información que me sirviera para enfrentarme con valentía a lo que me esperaba… pero no, la valentía repentinamente se había quedado en la puerta petrificada de miedo…   Y yo seguía sin saber… “No, yo no puedo…” eso fue lo que pensé   Y en ese momento me di cuenta de todo lo que se venía encima mío… pánico escénico “no, pues” pensé “lo que me faltaba”.   Entonces lo decidí.   El miedo y el pánico escénico pueden retirarse por la puerta de atrás… y entre dolor de espalda, abdomen y todo lo que me estaba doliendo; en medio de bisturís, anestesia que no servía y 10 mujeres en la sala animándome, te moviste, te empujaste y ahí te empuje yo, te ayudabas a salir y yo te ayudaba con la poca fuerza que me quedaba… y calientito, calientito te pusieron sobre mí.   No...

Veála

No, pero ¿cómo estaba pasando esto? ¡Carajo! Pero si es que yo lo tenía prohibido Si no era necesario Si nadie la solicito. Y véala… tranquila, ahí sentada fumándo… Como si nada hubiera pasado, como si ella no hubiera hecho nada. Como si las letras no me atraparan, como si los ojos no me gustaran, como si las palabras no me hipnotizaran, como si mi cuerpo no la añorara, como si los días fueran efímeros, como si llevarla fuera simple, como si tenerla al lado fuera fácil, como si la risita no me gustara, como si los horarios me agradaran, como si su ausencia no me fastidiara, como si no la soñara, como si no me preocupara por verla sonreír, como si no le consiguiera lo que apenas dice, como si no me muriera por verla feliz… Ahí sentada fumando.

Lejano

Lejano… así era la única forma en que podía verlo. Único, esa era la descripción perfecta. Y yo ahí quietecita ante cualquier cambio del clima… No podía creer lo que pasaba, y tal vez no quería verlo… Me limitaba a mirarlo en la noche. Y observaba con cuidado el movimiento, y los ojos expresivos. Con puntos en contra, un entorno difícil, y una espera absurda… Los afanes me hacían correr de lado a lado, tomando decisiones inexactas a veces… y a veces la inexacta soy yo. Sin saber que pensaba, y sin conocer, y sin tener una certeza de nada. Así estaba yo, todas las noches, sin poder decir algo fuera de lo común, sin poder hacer algún movimiento extraño… Sólo limitando mis pensamientos, y haciéndome a un lado con miedo de alguna sospecha… Pero la sospecha jamás llegará… ni siquiera un destello de esperanza… Mejor sigo esperando que no llueva. Y él que siga lejano.

Gonzalo Arango: fragmento

Te quiero así en esta soledad de los dos, unidos por el deseo y el miedo, presos en esta dulce sensación de eternidad, en la que sueñas y olvidas, y apenas te queda memoria para lo que no debe morir . Tomado de: "cuentos nadaistas"
Puedo decir que soy incapaz de regalarte la luna, de bajarte una estrella, o contar la arena del mar por verte sonreir. Puedo decir que no te juraría amor eterno o morir cuando el final llegue. Puedo decir que no me uniré a ti por siempre, ni que me uniré a ti hoy siquiera. A cambio podría prometerte un abrazo compañero. Tener una sonrisa cómplice. Y por supuesto compartir un cuarto en el sanatorio. No puedo ofrecerte un futuro perfecto. Pero puedo darte lo poco que tenga en el corazón, Lo poco que me queda en las manos. Te ofrezco mis pobres letras, Mis historias interminables, Mis lágrimas cuando sea el caso. Puedo decir que no tengo el oro del mundo para llevarte al fin de este. Juro, a cambio, no dejar de llenarte el alma con detalles, De no consentir tu espíritu, De no desnudarme el cuerpo. Y juro por la infinidad del universo Renunciar a todo por estar contigo… Lo que no sabemos es qué tan infinito sea el universo… ¡JA!

Brilha

Y la miraba callado como si algún día fuera a entender que el cuerpo de mujer que me envolvía no era realmente para mí. Enamorado así estaba yo, desde el día que la vi, desde que me miró y sentí el olor barato de algún frasco de plástico, porque para vidrio nunca le alcanzaba. En la oscuridad, así no mas estaba ella casi desnuda contoneándose y no para mí. En medio de luces de colores que no dejaban de admirarla, sí, tenía luz propia, pero nunca lo supo, sólo sabía que los ojos que la miraban en ese momento lo hacían ebrios pero deseosos. Curioso. Ese era el mundo de Brilha, “es portugués” me decía orgullosa, “significa brilla” Su verdadero nombre Soledad. Su profesión, Prostituta. Su origen, algún barrio de esos en los que la esperanza es lo primero que se pierde. Su mundo giraba en torno a sonrisas y besos vendidos, se veía su hermosa cara en medio de esas mujeres ofreciendo menos que amor por algo de dinero, estaba ella ahí entre vestiditos de lentejuelas y ropas íntimas bri...