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Tengo más aspiraciones.

Voy a escribir en serio.  Siempre escribo en serio, pero esta vez voy a escribir en serio, de veritas, de un apartado de mi vida que me hizo reflexionar aún más sobre uno de los temas más controversionales con mis contemporáneos. Tal vez no les interesa, pero contraeré nupcias en un tiempo. No ahondaré mucho en ese tema porque todos tenemos variadas opiniones con respecto al compromiso, al matrimonio, al amarrarse y al "Felices para siempre" pero necesitan saber esto para entender el interrogante. Resulta que le conté esto a "Un(a) personaje" que conozco desde hace muy poco. Al haber expuesto mis planes, alguien secundó "Uy, nos estamos quedando atrás", a lo que el(la) personaje terció "No, yo tengo más y mejores aspiraciones en la vida"... Ok, es respetable pero ahí es que surge mi duda: ¿Por qué casarse es un freno en la vida y las experiencias de la misma?. Lo admito, hace un tiempo atrás yo creía que no me iba a casar jamás de los jamases (pr...

Las dos versiones

Todos sabemos que en una historia con dos personajes, siempre hay dos versiones. Dos versiones de amores, de chismes, de estrelladas y hasta de historias en el bus: La suya, por supuesto, porque usted no estaba atravesado, el man ese lo empujó cuando usted cordialmente entraba con diplomacía al bus; y la del man ese, que dice que usted estaba atravesado y no lo dejaba pasar. Pero no solo en hechos hay dos versiones, también hay dos versiones de una misma personas. A ver me explico con el ejemplo usual: algunos hombres (también hay mujeres con dos versiones, pero los hombres dan más papaya y por eso los pongo de ejemplo), que tienen versión original y versión beta. La primera el hombre la usa con sus amigotes, primotes y amigas, es el típico coqueto-montador-eructador que hace reír a todos; la segunda, en cambio, la usa solo con una o dos mujeres: la novia y la mamá, en ese orden respectivo. Esta versión beta tiene la cualidad de ser caballero-ensueño-complaciente que no sería capaz de ...

Los Marranitos.

Los hombres siempre dicen lo mismo: según ellos, las mujeres los "marraneamos" (dícese del verbo en que el hombre paga todo y la mujer jamás paga algo)... Yo tengo una teoría al respecto, y es que si los hombres se sienten así, es porque ellos mismos lo permiten. Es decir, si se lo marranean, es su culpa no de la chica con la que sale. ¿Por qué? Simple, porque usted individuo masculino con ansías de acostarse con ella, permite que la invidividua femenina lo vea como una billetera con ojos, como un cajero con labios. La cuestión no está en portarse como un patán, sino en saberlas escoger. Yo conozco a varias de esta especie que dice "A mi que me invierta si quiere salir conmigo", y la verdad es que no las recomiendo pero si usted la elige, es problema suyo. La culpa la lleva usted por elegirla y por no ponerle los puntos a la íes. La primera vez que usted sale con ella, usted paga todo porque es la tradición, pero dejeme decirle que hay viejas que siempre pagan...

Me extrañas.

Sé que me extrañas. Reconozco la mirada de añoranza del pasado. Me encuentro en las letras de las canciones que cantas. Te veo buscando los momentos efímeros cuando estás a mi lado. Veo la sonrisa que escondes cuando me miras. Sé que tus manos buscan nuevamente esos abrazos Y que tus labios quieren encontrarse con los mios. Te escucho reír como lo hacías para que ría contigo Sé que me extrañas. Sé que en las noches buscas las interminables charlas. Te cobijas en el recuerdo para no sentir el frio de la ausencia. Me miras a escondidas en los sueños que me sueñas. Buscas los caminos que solo una vez caminamos O las excusas que siempre encontrabamos. Sé que me extrañas. Sé que sabes que no soy arrogante. Pero también sé que sabes que no te extraño.

La vida hay que cuidarla.

A mi me dijeron una vez que dejara de saltar porque eso era malo para los riñones, pero saltando alcancé miles de estrellas. Me dijeron que no comiera tanto dulce porque eso daba diabetes, pero sonreía en soledad comiendo chocolates. Me dijeron que no fumara porque me iba a dar cáncer, pero   igual me gustaba darme 5 minutos del día, repetidas veces al día, porque sí. Porque lo disfrutaba. Me dijeron que dejara el alcohol porque me hacía daño para el hígado, pero cómo uno decía que no a una cerveza con los amigos. Me dijeron que cuando me hiciera vieja todo eso iba a hacerme daño, pero qué sería de la vida sin placeres sencillos. Me dijeron que dejara de soñar para no volverme loca, pero prefiero comerme las uñas en un sanatorio que dejar de soñar por complacer a los demás. Me dijeron que la vida hay que cuidarla… Yo siempre preferí disfrutarla.

Pelo Carmín.

Con una especie de suspiro y un recuerdo sonando en el fondo, me toma las manos y atina a sonreír. Esa sonrisa llena de pecado, con los labios pálidos y el pelo carmín. Como si pudiera esconderse tras todo el rastro de soledad de sus ojos, levanta la mirada desafiante. No la culpo. Ella sabe que seré parte de su pasado y yo creeré en mi soñador futuro, envolviéndome en soñadores besos que no podré tener. Suena la batería y despierto. Solo hay una silla vacía frente a mí. Yo juraba que no podía soñar despierto oliendo el pelo carmín. (Basado en Andrés Spinova)