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POR EL PAN

Levántate de la cama y lávate la cara, despereza tu alma más que de costumbre. 
Solo hazlo, créeme.
Hombre de claros y oscuros pesares.
Mírate las piernas, pásales un paño de agua tibia para calmar los espasmos.
Lávate los pies que aún te faltan muchos caminos por recorrer y las piedras te hacen sangrar.
Ponte el pantaloncito de dril, ése que ya no te gusta pero con el que te conformas.
Mírate.
Hombre moreno de grandes ojos.

Lávate los brazos, que de tanto alzar el pasado los tienes negros de dolor.
Lávate las manos, que has lastimado.
Estás listo para salir.
Fúmate un cigarrillo.
Toma tu herramienta y sal a dejar almas en pena para ganarte el pan del día.

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Estoy buscando una cajita pequeñita, para disminuir todo y meterlo allí, y guardarla en un cajón. Y sacarla cuando ya nada importe. Una cajita pequeñita, con un moñito para que se vea más bonita, y ojala gotitas de lluvia para hacerla melancolica. Una cajita pequeñita, bonita y melancolica. Una cajita pequeñita.
Cuando la melancolía llega,  ni siquiera toca la puerta,  entra como perro por su casa.

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